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Lluvias de primavera elevan riesgo de enfermedades fúngicas en frutales de la Patagonia

Las precipitaciones frecuentes en el norte de la Patagonia durante la primavera de 2026 han creado condiciones ideales para el desarrollo de hongos en perales y manzanos, lo que obliga a intensificar el monitoreo sanitario.

Imagen: rionegro.com.ar

Las intensas lluvias registradas entre fines de septiembre y principios de octubre de 2026 en el norte de la Patagonia, específicamente en la región del Alto Valle, han generado un escenario de alto riesgo sanitario para los cultivos de frutales de pepita. La coincidencia de estas precipitaciones con etapas fenológicas críticas, como la floración y la caída de pétalos, ha incrementado significativamente la probabilidad de infecciones por patógenos fúngicos que pueden comprometer tanto el desarrollo de los árboles como la calidad final de la fruta.

Según informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Alto Valle, las condiciones de humedad extrema favorecen la proliferación de hongos de los géneros Botrytis y Cladosporium. Estos microorganismos pueden causar infecciones latentes cuyos efectos negativos, como la aparición de podredumbres, suelen manifestarse principalmente durante la poscosecha. Por esta razón, los técnicos recomiendan prestar especial atención a aquellos montes que tienen antecedentes históricos de estas enfermedades, evaluando cada lote según su estado fenológico y su historial sanitario.

Sarna del peral y limitaciones operativas

Otra amenaza significativa es la sarna del peral, provocada por el hongo Venturia pyrina. El índice de riesgo para esta patología se clasificó como severo en los primeros días de octubre, según los datos de la red de estaciones meteorológicas del INTA. El desarrollo de esta enfermedad no depende solo de la cantidad de lluvia, sino de la temperatura y del tiempo que los tejidos vegetales permanecen mojados. Las flores y hojas jóvenes son particularmente vulnerables, pudiendo sufrir lesiones que afectan su crecimiento o provocar la caída prematura de las flores, especialmente en variedades susceptibles como Williams y Red Bartlett.

A los desafíos biológicos se suman dificultades operativas importantes. La elevada humedad del suelo ha dificultado el tránsito de tractores y maquinaria pesada en las chacras, lo que ha retrasado la aplicación de tratamientos fitosanitarios habituales. Ante esta situación, se han iniciado ensayos para evaluar el uso de drones en la aplicación aérea de fungicidas, analizando tanto la calidad de la cobertura como su eficacia real para controlar las enfermedades.

Los especialistas advierten que los síntomas de la sarna pueden tardar entre dos y tres semanas en hacerse visibles tras la infección, lo que dificulta la detección temprana. Por ello, se recomienda a los productores realizar recorridas de monitoreo a principios de noviembre para revisar hojas y frutos jóvenes. Esta evaluación permitirá determinar la eficacia de las medidas preventivas ya aplicadas, que incluyen tratamientos fungicidas antes de la lluvia o dentro de las 48 a 96 horas posteriores, ajustando así la estrategia sanitaria para el resto de la temporada.

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Contexto

El INTA Alto Valle utiliza una red de estaciones meteorológicas para elaborar boletines fitosanitarios que alertan sobre condiciones de riesgo en distintas localidades de la región patagónica. Esta información se difunde a través de canales institucionales para apoyar la toma de decisiones de los productores y técnicos agrícolas, especialmente en temporadas con variables climáticas atípicas.

Fuentes

Esta información se ha elaborado a partir de la siguiente fuente:

  • rionegro.com.ar — Primavera húmeda: alertan sobre el riesgo de enfermedades fúngicas en frutales de pepita - Diario Río Negro

Texto redactado con asistencia de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas. Así trabajamos.

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