Especialistas desaconsejan dietas milagro para el cabello en la menopausia y recomiendan nutrición equilibrada
La doctora Raquel Amaro Silva explica que la caída capilar en esta etapa es multicausal y que la base debe ser un patrón nutricional adecuado, no suplementos indiscriminados.

La caída y el afinamiento del cabello son síntomas frecuentes que acompañan a la perimenopausia y la menopausia, generando incertidumbre en muchas mujeres. Ante la proliferación de productos y regímenes alimentarios específicos, la doctora Raquel Amaro Silva, cirujana capilar y directora médica de Hospital Capilar, matiza que no existe una 'dieta para la menopausia' mágica, sino que se debe apostar por un patrón nutricional adecuado y global.
El cambio hormonal es el detonante principal, pero no el único. Según detalla la especialista, la disminución de los estrógenos reduce el efecto protector sobre el folículo piloso, facilitando que el cabello pase antes a fases de reposo y caída. Esto puede provocar un efluvio telógeno, una pérdida difusa que a menudo se confunde con otros problemas. Además, el descenso de estrógenos altera el equilibrio con los andrógenos, lo que en mujeres con predisposición genética puede hacer más evidente la alopecia androgénica femenina, caracterizada por la miniaturización progresiva de los folículos.
Factores determinantes más allá de las hormonas
Es fundamental entender que no todas las mujeres experimentan los mismos cambios. La doctora Amaro Silva subraya que la genética, la sensibilidad individual del folículo a las hormonas, la densidad capilar inicial y la edad son determinantes. Por ello, una caída de cabello en esta etapa no debe atribuirse automáticamente a la falta de estrógenos. Pueden coexistir déficits nutricionales, pérdidas rápidas de peso, alteraciones tiroideas, el uso de ciertos medicamentos o situaciones de estrés intenso, todos ellos factores que deben valorarse de forma paralela por un profesional de la salud.
Desde el punto de vista nutricional, el folículo piloso tiene una alta actividad metabólica y requiere energía, proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales. La especialista recomienda una base de patrón mediterráneo, garantizando una ingesta suficiente de proteína a través de huevos, pescado, carne, lácteos, legumbres o tofu. Es crucial evitar las dietas excesivamente hipocalóricas o las pérdidas de peso rápidas, ya que el organismo interpreta estas situaciones como un estrés metabólico y prioriza funciones vitales sobre el crecimiento del cabello, desencadenando la caída semanas o meses después.
En cuanto a los micronutrientes, el hierro, el zinc, el selenio y las vitaminas del grupo B son esenciales. La evidencia científica relaciona especialmente el estado del hierro y la vitamina D con diferentes formas de pérdida capilar, aunque la experta aclara que suplementar estos nutrientes en personas que no presentan déficit no mejorará necesariamente el cabello. De hecho, advierte sobre el uso indiscriminado de complejos vitamínicos 'para el pelo' sin haber realizado antes una historia clínica, exploración y pruebas diagnósticas como hemograma o tricoscopia.
El papel del estrés y el sueño en la salud capilar
Más allá de la alimentación, la doctora Amaro Silva destaca el impacto significativo del estrés y la calidad del sueño. El estrés físico o emocional intenso puede desencadenar un efluvio telógeno dos o tres meses después del evento estresante. Asimismo, la alteración del sueño modifica los ritmos circadianos, la inflamación y la regulación hormonal, factores que suman su efecto negativo en una etapa como la menopausia, donde estos trastornos son más comunes.
Finalmente, la especialista desaconseja prohibir alimentos concretos sin razón médica, como el gluten o los lácteos, salvo en casos de intolerancia o alergia. La recomendación final es centrarse en la salud metabólica global, limitando el alcohol, las bebidas azucaradas y los ultraprocesados, y abordando la caída capilar como un síntoma que requiere un diagnóstico integral y no una solución rápida a base de suplementos.
La información proviene de una entrevista publicada por el medio español La Razón, donde se aborda la relación entre la salud capilar y los cambios hormonales de la menopausia desde una perspectiva médica basada en la evidencia.
Contexto
La menopausia implica una caída significativa de los estrógenos, lo que altera el ciclo de crecimiento del cabello. Aunque la genética juega un papel crucial, los factores ambientales y de estilo de vida, como la alimentación y el manejo del estrés, son modificables y pueden influir en la densidad y salud del cabello durante esta etapa de la vida.
Fuentes
Esta información se ha elaborado a partir de la siguiente fuente:
- larazon.es — “Más que de una ‘dieta para menopausia’ habría que hablar de un patrón nutricional adecuado”
Texto redactado con asistencia de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas. Así trabajamos.


