España cambia a horario de invierno: la ciencia explica quién gana y quién pierde
El domingo 25 de octubre, España retrasará el reloj una hora. Un análisis de estudios científicos revela que el impacto varía según la edad, el cronotipo y las rutinas de cada persona.

España recuperará el horario de invierno este domingo 25 de octubre, momento en el que a las tres de la madrugada volverán a ser las dos. Aunque sobre el papel todos los ciudadanos ganan una hora de sueño, los expertos advierten que el beneficio no es uniforme. El organismo humano se rige por la luz y las rutinas, por lo que la adaptación depende de factores individuales como la edad y los hábitos de vida.
Una revisión publicada este año en la revista 'European Journal of Epidemiology', que analizó 157 estudios de 36 países, concluye que los cambios horarios no son ni uniformemente perjudiciales ni beneficiosos. El retroceso otoñal puede aumentar la duración del sueño y se ha asociado con resultados favorables, pero los efectos varían significativamente según la población y el indicador de salud estudiado.
Impacto diferenciado por grupos de edad
En el caso de los niños pequeños, sus rutinas de sueño suelen ser estables, por lo que el cambio puede notarse en las comidas o el despertar. Sin embargo, no existen pruebas sólidas de que el retroceso provoque un deterioro generalizado del rendimiento escolar. Un estudio con más de 22.000 alumnos de seis países europeos, incluida España, no encontró reducciones estadísticamente significativas en matemáticas, ciencias o lectura tras el cambio de primavera.
Los adolescentes figuran entre los grupos más vulnerables a los cambios que obligan a madrugar, ya que su reloj biológico tiende a retrasarse. En otoño, el atraso del reloj permite levantarse más tarde según el horario oficial, lo que puede facilitar su adaptación. No obstante, esta ventaja es potencial y no automática, ya que depende de que los jóvenes no retrasen también su hora de acostarse o mantengan sus hábitos de fin de semana.
Para los adultos, la hora adicional puede traducirse en una noche algo más larga. Un análisis de datos de actividad de 11.780 participantes del UK Biobank, de entre 43 y 78 años, descubrió que el día del cambio otoñal durmieron, de media, 33 minutos más que el domingo anterior. Sin embargo, los autores aclaran que se trata de un promedio poblacional y que la duración no garantiza por sí sola la calidad del descanso.
Los mayores de 65 años podrían tener un balance menos favorable. Con la edad, el sueño se vuelve más ligero y fragmentado, y el ritmo circadiano tiende a adelantarse. En el mismo análisis del UK Biobank, los participantes de mayor edad y los jubilados durmieron menos durante los días laborables posteriores al cambio otoñal que antes de este. Los autores sugieren que adaptarse a la nueva hora de despertar podría resultarles más difícil, aunque reconocen la necesidad de más estudios.
El efecto en las mascotas
Las mascotas también se ven afectadas por el cambio, aunque la investigación directa es escasa. Un estudio publicado en PLOS ONE midió la actividad matutina de perros en Canadá durante el cambio otoñal. Los perros de trineo, sujetos a horarios estrictos, estuvieron más activos antes de la llegada de sus cuidadores el primer día y necesitaron aproximadamente una jornada más para adaptarse. En cambio, en los perros de compañía no se detectaron cambios significativos, lo que sugiere que las rutinas flexibles facilitan la adaptación.
En el caso de los gatos, faltan estudios específicos para cuantificar el impacto. Como otros animales, responden a señales ambientales y rutinas aprendidas, por lo que modificar de golpe el momento de la comida o de abrir la puerta puede alterar sus hábitos. La recomendación general para ambos tipos de mascotas es desplazar poco a poco los horarios de comida, paseo y juego durante varios días para evitar un salto brusco.
En síntesis, no existe una lista clara de ganadores y perdedores. Los adolescentes que madrugan, los mayores con sueño fragmentado y los animales con horarios rígidos pueden encontrar más dificultades. Por el contrario, otros adultos y mascotas con rutinas flexibles apenas notarán el cambio. Aprovechar la hora extra depende de la capacidad de cada organismo para acompasar sus ritmos a esta decisión humana.
Contexto
El cambio de hora en España se realiza dos veces al año para ajustar el horario civil al horario de verano o invierno. Esta práctica, común en muchas regiones del mundo, busca optimizar el uso de la luz natural. Sin embargo, la comunidad científica debate constantemente sus efectos sobre la salud pública, el rendimiento laboral y el bienestar general, dado que el ritmo circadiano humano no siempre se alinea perfectamente con los cambios administrativos de las 24 horas.
Fuentes
Esta información se ha elaborado a partir de la siguiente fuente:
- larazon.es — Cambio de hora: quién gana y quién pierde con el horario de invierno
Texto redactado con asistencia de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas. Así trabajamos.


