Analistas alertan de un nuevo orden mundial liderado por EE.UU., Rusia y China sin Ucrania
El endurecimiento de la presión de Washington sobre Kiev y la propuesta de una cumbre tripartita entre Trump, Putin y Xi Jinping señalan un cambio estructural en la geopolítica global.

La política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump estaría experimentando un giro radical que redefine las alianzas occidentales. Según un análisis difundido por DW Español, Washington ha intensificado la presión sobre Kiev para que inicie negociaciones directas con Moscú, mientras retira simultáneamente componentes clave de su apoyo militar. Este movimiento culmina con la propuesta de una cumbre a tres bandas entre el presidente estadounidense, Vladimir Putin y Xi Jinping, donde se discutiría el futuro del conflicto ucraniano sin la presencia de Ucrania ni de la Unión Europea.
Los expertos consultados, la investigadora Ana Solís de la Universidad de las Fuerzas Armadas Alemanas y el analista Argemino, coinciden en que no se trata de una táctica temporal, sino de un cambio de época. Las señales de este distanciamiento son concretas: la levantación de sanciones al combustible ruso, la interrupción temporal del flujo de inteligencia, el retraso en las entregas de armas y la irregularidad en el funcionamiento del sistema satelital Starlink, del que depende la coordinación militar ucraniana. Además, mientras Putin ha sido invitado a la cumbre del G20 que se celebrará en Florida, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no figura en la agenda oficial.
El desmantelamiento del orden de 1945 y el surgimiento del G3
Argemino sostiene que Estados Unidos está desmontando desde dentro el sistema internacional que diseñó en 1945. La administración ha salido de más de treinta organismos de Naciones Unidas, acumula una deuda superior a los 4.000 millones de dólares con la organización y ejerce presión sobre el Tribunal Penal Internacional. Esta estrategia marca el paso de una política basada en reglas y comercio abierto a un 'continentalismo' enfocado en el control de territorio y recursos. El resultado es la configuración de un 'G3', un mundo repartido en esferas de influencia entre Estados Unidos, China y Rusia, donde la hegemonía estadounidense se concentra en su propio continente y en la región Asia-Pacífico.
La propuesta de la cumbre tripartita fue planteada por Putin en una llamada telefónica el 9 de octubre, según informes citados en el programa. El escenario elegido sería la cumbre del APEC que China acogerá en Shenzhen, con fechas previstas para el 18 y 19 de noviembre. Para la investigadora Ana Solís, este movimiento beneficia enormemente a Pekín, que se posiciona como mediador global entre Washington y Moscú, un papel de protagonismo que ningún otro actor internacional puede ofrecer actualmente. Esta dinámica contradice la retórica de la administración Trump, que ha declarado su intención de frenar el liderazgo chino.
El precedente histórico de la Conferencia de Yalta de 1945, donde Roosevelt, Churchill y Stalin se repartieron el mapa de la posguerra, es citado por los analistas, aunque con diferencias cruciales. En 1945, los países derrotados no tenían voz; hoy, el invasor, Rusia, entraría en la negociación como parte de las potencias vencedoras. Además, existe una variable nueva: el arsenal nuclear chino en expansión, que carece de mecanismos de control verificables. Solís advierte que cualquier acuerdo sobre Ucrania que excluya a los afectados y a Europa difícilmente producirá una paz duradera, ya que los acuerdos de reparto suelen ser revisados por el siguiente actor fuerte que surja.
Para Europa, las implicaciones son directas. Si se consolida este nuevo orden, la seguridad del continente dejará de depender de garantías aliadas para basarse en la capacidad propia de disuasión y en la cohesión interna. Las cancillerías europeas llevan meses preparándose para este escenario, que ahora se acelera con el calendario electoral estadounidense de fondo. La pregunta central que queda abierta es quién definirá las reglas del nuevo orden y qué peso tendrá Europa en las próximas negociaciones, mientras las decisiones fundamentales se toman en conversaciones privadas entre tres capitales.
Contexto
Desde el inicio de la administración de Donald Trump en 2025, ha existido una tensión creciente con Europa y Ucrania, marcada por aranceles masivos y un cambio en el tono diplomático hacia China. La actual escalada de presión sobre Kiev y la reconfiguración de las alianzas internacionales se enmarcan en este contexto de repliegue estadounidense de sus compromisos globales tradicionales.
Fuentes
Esta información se ha elaborado a partir de la siguiente fuente:
- merca2.es — Putin, Trump y Xi rediseñan el nuevo orden mundial tras Ucrania
Texto redactado con asistencia de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas. Así trabajamos.


